Tumbas Saadíes

Tumbas Saadies Tumbas Saadies

Visitar Marrakech es adentrarse en la cultura marroquí. Tal y como sucede con el resto de ciudades donde la cultura y religión están tan marcadas, existen actividades y visitas que no puedes dejar de hacer para comprender un poco más sobre ellos. Este es el caso de las Tumbas Saadíes, unas tumbas muy particulares.


Descubiertas sobre el año 1917, este monumento pertenece a la historia del sultán Ahmad al-Mansur. Durante los últimos años fueron revestidas y restauradas por los servicios de Bellas Artes, gracias a ser piezas de bella decoración que sorprenderán a quien visite el lugar.


Las tumbas saadíes están situadas en el barrio de la Kasba. Su ocultamiento se debe a que el lugar es muy difícil de localizar dado que se trata de un jardín cerrado al cual se accede a través de un pequeño pasillo. Están justo detrás de una muralla y de antiguos edificios de la ciudad. Uno de los puntos de accesos conocidos es mediante la mezquita de la Kasbah del Palacio el Baldi, al sur de la medina.


Los años saadies fueron demasiado duros, con guerras y esclavos serviciales, por ese motivo estas tumbas contienen más de 100 sepulcros -siendo las primeras que pueden apreciarse una vez llegado al lugar- decorado con mosaicos donde descansan los cuerpos de los guerreros caídos y los sirvientes. No obstante, el lugar contiene tres salas apartadas e importantes, donde es posible ver las diferentes tumbas de la familia real durante el tiempo que permaneció la dinastía saadí.


En la primera y más representativas de las salas, se encuentran las tumbas del mismo Ahman al-Mansur, la de su hijo y la de su nieto, donde se pueden apreciar 12 columnas que sostienen su cúpula central. Su estela está fabricada en madera de cedro y estuco y sus monumentos están hechos a base de mármol de carrara. Las paredes fueron cubiertas con azulejos esmaltados hasta dos metros del suelo y además se utilizaron frisos con frases en forma de decoración. En la segunda sala, que contiene 4 columnas en blanco, se puede apreciar la tumba el mihrab. En la tercera sala se albergan las tumbas de los príncipes sadiees que murieron en corta edad, igual que sus respectivas mujeres. Ésta sala lleva el nombre de “Sala de los tres nichos”. Además de estas tres habitaciones también se puede encontrar una de dos mausoleos donde se ubican las tumbas de su padre y de su madre.


El factor común del lugar es que en los suelos abundan los mármoles con lápidas adornadas con inscripciones en árabe y algunas inscripciones poéticas que rendían culto al difunto.
Hoy día el monumento histórico no deja de llamar la atención a sus visitantes no solamente por la arquitectura del lugar sino porque su acceso parece establecer una sensación laberíntica que provocan las callejuelas que hay que recorrer para entrar al mausoleo. No te extrañe si tienes que esperar para ingresar ya que el espacio es muy estrecho y se deja ingresar a un número limitado de personas a la vez. La visita dura unos 40 minutos a paso normal, pero puede que tardes más tiempo si te gusta mucho la arquitectura y el estilo de decoración marroquí.
Es muy fácil llegar a las Tumbras Saadíes puesto a que estan a 10 minutos caminando desde la Plaza de Jamaa el Fna, aunque también es posible tomar un taxi desde cualquier parte de la ciudad.


Para su visita se encuentra abierta todos los días en los horarios de 9:00 hs, a 16:45 hs. La entrada cuesta 10 dirhams.

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